«Chiquitín» Salazar destaca en libro «Ferreñafe. El embrujo de su comida», la importancia de la gastronomía en la tierra de la doble fe

El ingeniero Juan José “Chiquitín” Salazar García, destacó la importancia de la gastronomía ferreñafana, que viene de tiempos ancestrales y que ha sido recogida en su libro “Ferreñafe. El embrujo de su comida”, un precioso homenaje a la cocina y a su gente que ha marcado hito importante en la historia de esta pequeña parte de nuestro país.

El periodista, escritor e investigador Larcery Díaz Suárez, quien tuvo a su cargo la presentación de la obra, en ceremonia desarrollada en el Palacio Municipal de esa provincia, remarcó que así “Chiquitín”, que desde niño ha dejado el alma por esta pequeña gran parte del país, le tributa homenaje a su querido Ferreñafe, “dándonos a conocer pública y libremente no solo cómo es la preparación de los deliciosos y tradicionales platos que desde tiempos remotos se saborean por estos lares, sino que, además, a cada uno le da su punto especial con el llamado ‘Secreto de Chiquitín’, que, ahora sí, también es parte del embrujo de este libro”. 

El autor de la obra, quien fuera dos veces alcalde de la provincia de Ferreñafe, presidente de la Corporación de Desarrollo de Lambayeque-Cordelam; presidente del Consejo Nacional de Presidentes Regionales del Perú y ministro de Agricultura, dedica el libro a su principal motivación en la vida: sus padres, esposa, hijos y nietos y, por supuesto, a Ferreñafe, su tierra, “pueblo de encantos y sublimes embrujos” y agradeció a todos quienes han hecho posible la realización de este trabajo.

Se trata de un proyecto que “Chiquitín” ha ido recolectando durante años y que hace realidad gracias a la motivación de muchos amigos y paisanos que le pidieron dejar para la posteridad los secretos de los platos emblemáticos de su pueblo y los secretos de la mano ferreñafana que cocina para satisfacer el hambre y, sobre todo, el alma y, con ello, quedar embrujado.

La ingeniería en las comidas

“En esta presentación no voy a hablar de las recetas para embrujar, que ya el autor nos las contará; y tampoco voy a referirme al secreto de ‘Chiquitín’, que tal vez se los dirá al oído a cada uno de ustedes. Sí quiero referirme a los detalles en que, mismo profesional de la ingeniería, Juan José Salazar García se ha detenido para determinar por qué no uno ni tres kilos de papas amarillas, sino solo dos kilos pueden ser los ingredientes que permitan que el plato de causa ferreñafana esté bien puesto sobre la mesa. O, porqué 750 gramos de pescado (Ojo, no medio kilo ni un kilo sino 750 gramos de pescado pampanito seco y salado), pueden hacer sucumbir al paladar, con su media taza de aceite, tres cebollas, un ají, un camote, una yuca, un plátano de freír, etcétera, etcétera, etcétera”, argumentó Larcery Díaz. 

Agregó: “y eso solo son los ingredientes, porque una vez puestos todos en la mesa recién comienza la preparación y ahí sí, como buen ingeniero, se debe tener cuidado con las precisiones, los tiempos y las mezclas, al momento de sancochar la papa, sancochar el pecado, preparar el encebollado, sofreír los ingredientes pequeños y permitir que una hoja de lechuga, remojada en vinagre, cubra todo el verdadero sabor de la causa ferreñafana”.

Según el periodista, en cada una de las recetas de este libro, “Chiquitín” Salazar brinda pequeñas pero valederas clases de dónde proviene el abolengo de los platos, como por ejemplo el espesado, originario de la cultura Moche y consumido nada menos que por el Señor de Sipán; así como de otros platos que son especialísimos de Ferreñafe, “como aquella sopa dedicada a los cholos; y, por qué no, a los zambos, injertos, afros, chinos y demás”. 

Precisó que “cada texto de Chiquitín, tanto sobre ingredientes y preparación, se convierte en un verdadero poema al amor, sobre el cual uno se va imaginando qué hacer cuando sea realidad y lo saboreemos como Dios manda”.

Según Díaz Suárez, por más detalles rigurosos sobre los preparativos que encontremos, las recetas son técnicamente simples, sencillas, “que fueron pasando de generación en generación y que en el camino se fueron puliendo tal vez para agregarle una pizca de sal, otra de pimienta, una cucharadita de orégano; otra de ajo molido; un tantito de loche rayado y una porción de loche en cuadritos; o quizá, en algún caso, para hacernos ver, con asombro, que se pueden hacer preparativos teniendo como base la tierra mojada que se embadurna en el pato antes de ser cocido”. 

Volviendo a la niñez

Larcery Díaz agradeció a “Chiquitín” por el encargo de presentar su obra. “Con ello, me ha dado la feliz oportunidad de volver a mi niñez y recordar las largas y maravillosas jornadas que viví al lado de mi familia: mi abuelo, Teófilo Díaz Piscoya, ferreñafano; mi padre, Víctor Alejandro Díaz Salazar, ferreñafano y mi familia de Ferreñafe. Siendo niño, con mis padres veníamos a Ferreñafe todos los comienzos de año para celebrar el cumpleaños del abuelo, cada 6 de enero de todos los años y regresábamos a Chiclayo a comienzos de febrero, porque la jarana duraba dos o tres semanas y más en la casona del padre de mi padre”. El periodista y escritor reveló que todo esto lo ha contado en la novela inédita “El cielo detrás de la casona”, en la que tiene a un niño como protagonista principal y aprovechó para contar unas líneas del capítulo “El embeleso de las comidas”.

Igualmente “Chiquitín” recordó gran parte de su infancia, juventud y en su vida de adulto, en los recorridos por las cocinerías ferreñafanas y saludó la presencia de varios artífices de la cocina ferreñafana. 

Al respecto, Larcery Díaz indicó que ha hecho bien el autor en insertar en su libro la historia resumida de Rosita Inga More, Rosita Elvira Vera de Bautista, María Socorro Prada Exebia y del restaurante en homenaje a Angelyna Martha Sprecevich Campos. “Muchas otras más pudieran estar; pero aquellas son un ejemplo de cómo el esfuerzo logrado desde una habitación negra de humos, leñas, fuego y platos por doquier, puede hacer que todo un pueblo permanezca en la memoria de la gente. Con este libro, ‘Chiquitín’ lo ha logrado”.

Finalmente, expresó su reconocimiento a Salazar García, por su esfuerzo continuo por hacer que sus proyectos personales, especialmente el que tiene como base a la Tiendecita Bobadilla, apueste por la tecnificación de la gastronomía y sirva para que los productos ferreñafanos se encuentren listos para ser preparados en las mesas de todo el mundo. “Chiquitín” se refirió al gran esfuerzo que durante algunos años significó para su familia establecer un centro gastronómico con productos de esa tierra, pero que al final ha dado buenos resultados.

Previamente, el Dr. Carlos Elera Arévalo, director del Museo Nacional Sicán, resaltó que el libro recoge el legado de esta tierra, tomando productos originarios, cultivados desde tiempos inmemoriales y que, como el loche, no se conocen en ninguna otra parte del mundo.

En nombre de la alcaldesa de Ferreñafe, Violeta Muro, intervino la regidora Milagros Bonilla, agradeciendo la presentación del libro en un momento en que Ferreñafe se precia de desarrollar una serie de actividades culturales.

Tomado del Semanario Expresión, Chiclayo, jueves 22 de diciembre de 2022.

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