Esta semana don Catalino Puican Reque —94 años, manos de trabajo, ojos que han visto casi un siglo de historia— recibió algo que muchos jamás imaginaron que llegaría: un libro infantil y juvenil donde su voz, sus historias, su vida entera de fe, quedarán escritas para siempre. El patriarca del Milagro Eucarístico recibe el primer ejemplar de «Eten: El lugar del amanecer eterno» y ve convertida en literatura la voz que ha guardado durante décadas


No fue en una ceremonia protocolar. Fue sencillo. Como todo lo que «Don Cata» ha hecho. Pero cuando Jorge Alberto Centurión Centurión –autor del libro– le entregó el primer ejemplar de «Eten: El lugar del amanecer eterno», algo se cerró y algo se abrió al mismo tiempo.
Durante más de 50 años, don Catalino Puican ha sido la voz viva de Eten. Predicando en la parroquia Santa María Magdalena y en las calles. Organizando rosarios. Guardando historias. Manteniendo encendida una llama que pudo haberse apagado mil veces: la memoria del Milagro de 1649, cuando el Niño Jesús apareció en una Hostia consagrada en este pueblo de pescadores, sabios y tejedores del norte del Perú.
En el libro, «Don Cata» no es un personaje secundario. Es el corazón. Es quien, en la narrativa, cuenta las tragedias que Eten enfrentó. Es quien sostiene que la fe nunca murió del todo. Es quien clama porque el Papa León XIV reconozca el Milagro de Eten.
«El engañador decidió destruir la paz de Eten,» dice en las páginas el personaje que lo representa. Y «Don Cata» reconoce cada palabra. Porque las ha vivido.
Cuando «Don Cata» tenía 40 años, ya era una referencia en Eten. Cuando tenía 60, ya era casi una leyenda local. Ahora, a los 94, mientras sostiene ese libro con las manos que han repartido rosarios, organizado procesiones, predicado bajo el sol lambayecano, se da cuenta de algo: que no se irá sin dejar constancia. Que su voz no morirá con él.
«Durante más de cinco décadas, don Catalino ha sido la brújula espiritual de Eten y hoy lo es del grupo Milagro Eucarístico Perú 1649,» refiere Jesús León Ángeles, coordinadora del grupo. Pero eso suena demasiado formal. La verdad es más simple: es el abuelo que no deja que Eten olvide quién es.


Mientras en el Perú tantas historias se pierden, mientras tantas voces de ancianos se apagan sin dejar rastro, «Eten: El lugar del amanecer eterno» hace algo diferente: Escucha. Registra. Perpetúa.
La obra, dirigida a niños, maestros, familias y jóvenes, toma el legado que «Don Cata» ha custodiado en su memoria y lo traslada a páginas que durarán generaciones. No es un libro académico. Es un viaje. Es la peregrinación de alguien llamado Tero que llega a Eten buscando respuestas y las encuentra en personajes que respiran con la vida real de don Cata, Neisna (la herencia mochica), Fray Marco (la fe que echa raíces).
Mientras esto ocurre, Ciudad Eten no deja de luchar. El grupo Milagro Eucarístico Perú 1649 —la organización que «Don Cata» ayudó a fundar y sostener y a la que también pertenece Jorge Centurión— lleva años difundiendo fe.
Mientras eso sucede, ahora también existe esto: un libro que dice: «aquí estuvimos. Aquí creímos. Aquí resistimos».
Cuando «Don Cata» levanta ese primer ejemplar entre sus manos, está levantando más que papel impreso. Está levantando el testigo de una fe que atravesó terremotos, huracanes, piratas, indiferencia, y aún sigue de pie.
Está levantando la promesa de que en Eten, la fe es un viaje que transforma.
La presentación oficial del libro «Eten: el lugar del amanecer eterno» se realizará el miércoles 9 de setiembre en Chiclayo


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