Periodista casi ciego dona rampa de accesibilidad y dictará talleres de superación en su colegio profesional

El verdadero sentido de la vista no reside en los ojos, sino en el propósito con el que decidimos mirar el mundo. Esta es la premisa que define la vida de Christopher Jampier Muro Santillán, un comunicador lambayecano de 36 años que ha transformado la adversidad en un conmovedor testimonio de desprendimiento y que hoy nos entrega una profunda lección como comunicador y como persona.

Habiendo perdido parcialmente la visión, Christopher ha volcado sus esfuerzos en ayudar a los demás, priorizando de manera muy especial a su orden profesional. En un gesto de profunda generosidad, ha gestionado y donado una rampa de acceso para discapacitados en el local del Colegio de Periodistas de Lambayeque.

Este acto representa un doble y valioso apoyo: por un lado, dignifica y mejora la infraestructura de lo que él define con orgullo y afecto como «su colegio»; por el otro, tiende una mano solidaria a todos aquellos ciudadanos y colegas que, al sufrir de enfermedades o condiciones limitantes, se topan a diario con barreras físicas que les imposibilitan el libre y fácil acceso a los espacios públicos y privados. Su obra es una respuesta directa y constructiva a las carencias de una ciudad como Chiclayo, donde la accesibilidad es aún una materia pendiente.

Y es que, al parecer, las personas con discapacidad en Chiclayo enfrentan desafíos significativos que abarcan desde la falta de infraestructura física hasta la carencia de una cultura de atención adecuada en las instituciones. Chiclayo es descrita como una ciudad “muy inaccesible” en comparación con otras zonas, como ciertos distritos de Lima.

Para alguien como Christopher, realizar tareas cotidianas como cruzar una pista, representa un reto mayor que para otros es algo simple. Muchas instituciones de la ciudad no cuentan con rampas ni ascensores, lo que limita la movilidad. Y, como señala, existe un trato deficiente en las entidades del Estado. Muro Santillán califica la atención en instituciones públicas como “fatal”, mencionando que el personal no está capacitado para tratar con personas con discapacidad. Se reportan incidentes de discriminación o falta de respeto a derechos legales, como el pase libre que otorga el carnet de CONADIS, debido a la mala educación o falta de paciencia de trabajadores en diversos lugares. La lucha de Muro Santillán es una denuncia contra la falta de empatía en las instituciones públicas, donde ha vivido episodios de discriminación, contrastando con la inclusión que encuentra en ciertos espacios privados.

Igualmente remarca sobre las barreras en el sector educativo: Las universidades enfrentan el desafío de adecuar sus currículas y su mobiliario para que la educación sea realmente accesible. “Es necesario que estas instituciones implementen departamentos de bienestar universitario con personal especializado para atender a esta población, garantizando que no se les niegue el derecho constitucional a la educación”, enfatiza.

DE LAS AULAS A LA DOCENCIA

A Christopher lo recuerdo con especial nitidez y afecto. Fue mi destacado alumno en las aulas de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Señor de Sipán. Entonces, el mal que hoy lo aqueja no tocaba a su puerta, pero su esencia era la misma: un joven brillante, de espíritu participativo, alegre y con un hondo sentido de camaradería.

El tiempo pasó y el destino le puso una dura prueba hace cinco años, cuando dos infartos cerebrales le causaron una discapacidad visual severa, perdiendo totalmente la visión del ojo izquierdo y conservando solo un 59% en el derecho. Sin embargo, con este diagnóstico de baja visión, su determinación no flaqueó. Aquel alumno extraordinario no permitió que la penumbra apagara su ímpetu. Tras egresar y consolidar una trayectoria de más de 15 años en el sector público y privado, continuó sus estudios de maestría en Docencia Universitaria en la ciudad de Trujillo.

A pesar de estar casi ciego, batallando contra un sistema universitario muchas veces indiferente y carente de currículas adaptadas o infraestructura inclusiva, Christopher persistió. Se convirtió en el primer alumno invidente en sustentar una tesis en dicha casa de estudios, aprobando por unanimidad con una nota sobresaliente. Hoy, con el título en mano, su meta es volver a las aulas, pero esta vez desde el estrado, para enseñar a compañeros que, como él, conviven con una discapacidad.

“CAPACES DE CRECER”

El camino no fue sencillo. Tras el diagnóstico de baja visión, Christopher experimentó la incertidumbre de depender de terceros para tareas tan simples como hacer una llamada. No obstante, la terapia psicológica y el dominio de las herramientas tecnológicas de accesibilidad -como aplicaciones móviles que leen documentos y gestionan trámites- le devolvieron la autonomía y la confianza para caminar por las calles con la única ayuda de su bastón guía.

Así, Christopher no solo ha mantenido el nivel de excelencia que lo caracterizó en esos años de nuestras aulas universitarias, sino que, desde que se integró al Colegio de Periodistas de Lambayeque, un 1 de octubre del 2016 (registro 0317), lo hemos visto acudir y tomar parte constantemente en las reuniones que se convocan “en su Colegio”, como él lo define, e incluso asistir a algunos eventos deportivos, solo para compartir con los colegas.

Y, lejos de guardar ese aprendizaje para sí mismo, Christopher entendió que su experiencia debía servir de faro para otros. Por ello, ha canalizado su vocación de servicio a través de la Asociación AP Discapaces, que preside Stella Yasmín Rampirez Lachira y donde ejerce como tesorero. Así, más allá de las aulas y del Colegio de Periodistas, Christopher ejerce liderazgo en una organización lambayecana que agrupa a personas con diversas discapacidades -físicas, psicomotrices, mentales y sensoriales- con el objetivo de integrar a profesionales que atraviesan situaciones similares. Desde allí, combate la falta de empatía y la discriminación que aún imperan en muchas instituciones públicas del Estado, promoviendo en su lugar la alfabetización digital.

Su compromiso se sentirá con fuerza la próxima semana en el auditorio del Colegio de Periodistas de Lambayeque. Christopher está entre los organizadores de los Talleres “Capaces de crecer”, un ciclo de conferencias sobre emprendimiento, herramientas digitales e inclusión laboral, diseñado especialmente para personas con discapacidad, que se dictará de manera presencial.

Con estas jornadas, este comunicador demuestra que la tecnología puede devolver la independencia y que la resiliencia es un conocimiento que debe compartirse. Christopher sigue adelante, guiado por una luz interior indomable, regalándonos a todos una auténtica e inolvidable lección de vida ¡Gracias por eso, estimado Christopher! (Texto: Larcery Díaz Suárez)