Devoción al Niño del Milagro, que lo salvó hace 26 años, hoy salva a su hijo recién nacido y lo lleva a agradecer de rodillas

Su profunda devoción al Divino Niño del Milagro Eucarístico, que hace 16 años prácticamente lo salvó de una inminente muerte, llevó nuevamente a Alfredo Cueva Puican, a invocarlo para que acuda en ayuda de uno de sus mellizos recién nacidos, a quien los médicos consideraban desahuciado por las convulsiones iniciales que presentaba.

En agradecimiento y tras pasar por la etapa de recuperación de su menor hijo, desde La Victoria, donde reside, Alfredo llevó a ambos pequeños, en compañía de su esposa, Deysi Trigoso Ramos, hasta el templo de Santa María Magdalena, en el parque principal de Ciudad Eten (Lambayeque). Quienes se hallaban en la nave, se sorprendieron al ver que desde el atrio ingresó de rodillas, cargando en sus brazos a los recién nacidos hasta la imagen del Niño del Milagro, donde, además, recibió la bendición del párroco del lugar, Eleuterio Vásquez Gonzales, padre «Lute».
Alfredo Cueva, con hoy 37 años de edad cuenta que tenía 21 años y trabajaba en construcción cuando le ocurrió un accidente con corriente de alta tensión. Casi por desmayarse visibilizó en su memoria la imagen del Niño del Milagro, de Ciudad Eten, a quien invocó para seguir con vida; milagro que, dice, desde que volvió a la vida, siempre agradece y por el que regularmente visita la imagen del Niño ubicada en el templo de Santa María Magdalena, en el parque principal de ese distrito.
Con Deysi, de 34 años, tienen una primera hija hace seis años. En el caso de los mellizos, Fred Adriano y Zoe Alaya, nacieron sin complicaciones el 7 de octubre último en una clínica particular de Chiclayo. Al día siguiente, el más pequeño se puso morado; le faltaba la respiración. Los médicos lo reanimaron, pero a los minutos no respondía al “sueño profundo” que le llaman los galenos, quienes dijeron estaba convulsionando. Mientras, Alfredo y su esposa cesareada y con el suero puesto, le rezaban a una estampa que llevan del Niño del Milagro y el pequeño reaccionó. Los médicos de dicha clínica sugirieron que ante este diagnóstico lo condujeran de emergencia al Hospital Almanzor Aguinaga Asenjo, pues, dijeron, allí contaban con los instrumentos necesarios para su recuperación.
En el Almanzor incubaron al recién nacido durante un par de días. Aquí, en la sala de incubación, en pre UCI Neonatal, los preocupados padres se encontraron con la misma oración al Divino Niño en la pared del ambiente. Los médicos le hicieron al pequeño varios exámenes, al corazón y al cerebro, pero concluyeron que no tenía nada; ni siquiera rasgos de convulsión, según el diagnóstico con el que se le había derivado de la clínica, ni tampoco un “soplo al corazón”.

Alfredo Cueva lleva la devoción al Niño del Milagro desde pequeño, motivada por su abuelo, Catalino Puican Reque, quien este 20 de noviembre cumple 90 años, con quien en Ciudad Eten se ha criado como primer nieto. Hay que señalar que Don Catalino, como le conocen los amigos y vecinos de Eten, acude regularmente, junto con sus familiares, a las misas del templo católico y, además, es miembro de la Hermandad del Divino Niño del Milagro Eucarístico y de Santa María Magdalena, la misma que preside padre “Lute”.

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