Desde su llegada a Lambayeque, nuestro Santo Padre convirtió cada espina en un “regalo de fe”. Las incomprensiones y el persistente rechazo a la profunda labor evangelizadora del hoy Papa León XIV han fortalecido su espíritu, reafirmando que el verdadero camino misionero florece incluso en la adversidad. Robert Prevost nos enseña que cada golpe no es un fracaso, sino una oportunidad para sembrar con mayor ahínco la unidad y la comunión eucarística. Es imperativo que nuestras autoridades no solo miren, sino que “sintonicen con el dolor del Papa”, con la visión de un legado aún inconcluso. Es tiempo de un llamado contundente: ¡que los ideales de amor a la Eucaristía, tan vitales para León XIV, sean abrazados y defendidos con la misma pasión! Más allá de una “ruta turística”, debemos asegurar que su misión de fe, unidad y amor eucarístico no quede en el olvido, sino que se haga realidad.
Texto y fotos exclusivas: Larcery Díaz Suárez
Fui testigo de esas espinas desde el 2018. La mañana del 23 de julio, monseñor Robert ofició una misa en honor al Niño del Milagro, en la iglesia Santa María Magdalena en Ciudad Eten. Estuve en el oficio y grabé su homilía en video, precisamente al lado de la imagen del Niño. Hoy, siete años después, lo volví a ver, escuchar, reproducir y utilizar para esta crónica. “Este hermoso regalo de ese gran Dios que ha dado a Eten, es para vivir esa alegría, de estar unidos en la comunión de la iglesia con el Niño del Milagro, a quien celebramos hoy», escuché. Recordó que ese año, en enero, comenzó con la visita del Papa Francisco al Perú y que entre las imágenes de la celebración estaba el Niño del Milagro. Aquí incidió: “No queremos ser fieles a una imagen. Queremos ser fieles a Jesucristo. Y esto es muy importante, porque no se pueden dividir las dos cosas. La imagen no es lo importante. Lo importante es Jesucristo”, afirmó.

El Papa León XIV, siendo obispo de Chiclayo ofició varias veces la misa en la iglesia Santa María Magdalena, en honor al Niño del Milagro de Ciudad Eten y uno de sus sueños fue conseguir que allí se edificara un santuario.
COMIENZAN LAS PIEDRAS
En la misma homilía, monseñor Robert Prevost confesó: “Vengo con una tremenda piedra en el zapato. Y lo voy a mencionar porque un comité multisectorial (en Ciudad Eten), busca ser reemplazo de la iglesia. Si el comité ha dicho que quiere hablar con el obispo, pues aquí estoy; siempre hemos estado atentos a las necesidades del pueblo; buscando promover esa fidelidad con Jesucristo; entonces, si ellos manifiestan ese deseo de estar unidos con Jesucristo, no hay ninguna dificultad”.
El obispo se refería a un comité creado el 15 de agosto de 1981 para trabajar con instituciones representativas de la localidad y con acciones que redunden en beneficio y desarrollo del distrito. La iniciativa no fue bien vista por el entonces párroco, Emigdio Sandoval y, a pesar de su disconformidad, se formó. En un primer momento, de acuerdo a los estatutos del comité, sus acciones no estaban orientadas a celebrar la feria en honor al Niño del Milagro. Las primeras directivas, contribuyeron al ornato y limpieza de la ciudad y a ejecutar obras, especialmente en instituciones educativas. Pero, con los años, los directivos mal orientaron esa finalidad. Ahora, no solo se han apropiado de la capilla, sino que han entablado juicio al Municipio de Ciudad Eten, al Gobierno Regional, al Ministerio de Cultura y hasta a la propia Diócesis.
Pero volvamos a la homilía de ese día de 2018. Monseñor Prevost, con la dulzura que lo caracterizaba en sus conversaciones personales y especialmente en sus homilías, entonces alzó la voz, exigiendo a los fieles que abarrotaban la nave de la iglesia: ¡Hermanos, no se dejen engañar!
Reiteró el regalo que se dio en Eten como signo de expresión de la verdadera presencia de Jesucristo en la eucaristía, cuando apareció el Niño. “Y Jesús vuelve a invitarnos a vivir este milagro todas las veces que participamos en la santa misa; pero no cualquier misa celebrada por falsos sacerdotes, porque allí no hay comunión. No lo olvidemos, busquemos encontrar a Cristo en esa comunión, que vivimos solo cuando estamos unidos alrededor de Él y no buscando otros fines, que pueden ser mundanos, lucrativos, de beneficios, etc., que no tienen nada que ver con Cristo en la iglesia”.


Fue hasta la capilla del Niño, cerca al mar de Eten, buscando encontrar soluciones con el comité multisectorial, que la había tomado. Le cerraron las puertas.
Fue una bomba. ¿Falsos sacerdotes? En efecto, terminada la misa, monseñor Robert Prevost enrumbó a la capilla, ubicada al suroeste de Ciudad Eten, cerca de la playa, buscando a los miembros del comité multisectorial, que habían reclamado su presencia. Pero ese mismo día, a esa misma hora, en la capilla acababa de terminar una misa con falsos sacerdotes. En el exterior habían instalado un toldo, donde aún había feligreses y hasta una banda de música.
Los directivos del comité multisectorial recibieron al obispo fuera de la capilla, con la puerta enrejada, cerrada con llave. Adentro permanecían varias personas y se divisaba una nueva imagen del Niño del Milagro que habían mandado confeccionar, pues la original se hallaba en la iglesia del parque principal luego que retornara de Trujillo bendecida por el Papa Francisco.
“La iglesia católica está abierta, no cerrada. Soy un servidor, nombrado por el Papa Francisco, el obispo de la iglesia católica en la Diócesis de Chiclayo, que viene a esta capilla y me cierran la puerta. Quiero que sepan que, sin autorización del obispado, no hay misa católica. ¡No se dejen engañar!”, manifestó Prevost a los directivos y a quienes se encontraban entre ellos.
Más adelante reiteró: “Es mi deber, como obispo de la Diócesis de Chiclayo, preocuparme por el culto católico. A mí me han entregado fotografías de supuestos sacerdotes”. El obispo pidió tomar nota de que había ido por una preocupación, por los fieles de la familia católica que pedían ver si se pueden dar garantías para celebrar la santa misa aquí; “pero me han cerrado las puertas con llave”. Monseñor Prevost se retiró hasta donde había estacionado su movilidad, brindando allí su manifestación a la policía.


Los curas falsos, salieron de la capilla a escondidas. La policía los intervino e identificó e incluso estos finalmente se disculparon ante monseñor Robert Prevost.
LOS CURAS FALSOS
En esos momentos alguien alertó: “¡Allá van los curas falsos!”. En efecto, en el camino de las dunas hacia la orilla del mar, se divisaba a cuatro personas. La policía los interceptó a 500 metros, muy cerca de la antigua y abandonada capilla levantada por Manuel del Castillo por un milagro concedido. Llevaban saco y, debajo, su indumentaria de sacerdotes e incluso el cuello clerical. Tres dijeron no hablar español. El que lo hizo dijo a la policía que “estaban en peregrinación”. Mintió.
El supuesto sacerdote, que había oficiado misas en la capilla de Eten sin autorización de la iglesia católica, al parecer contratado por el comité multisectorial, resultó ser el haitiano Dameus Vikese, quien en junio de 2011 fue detenido en Ecuador involucrado en una presunta trata de personas. No solo ofició misas sin autorización el 2 de junio y el 7 de julio, sino el 23 de julio de 2018, justo cuando el obispo Robert Prevost oficiaba la misa central en el templo de Santa María Magdalena.


El líder de los falsos sacerdotes, Dameus Vikese, había sido detenido el 2011 en Quito, Ecuador, según lo consigna el diario La Hora, de Quito.
En el libro “Migración haitiana hacia el sur andino” (2017) publicado por el Observatorio Iberoamericano sobre Movilidad Humana, Migraciones y Desarrollo (OBIMID), con la Universidad Jesuita Antonio Ruiz de Montoya, en su página 36, se consigna: “Se ha podido evidenciar una profunda imbricación entre iglesias denominadas evangélicas y migración haitiana; algunas personas ecuatorianas, miembros de éstas, han acogido en sus casas a personas haitianas en tránsito. Como evidencia de un caso concreto que salió a la luz en junio de 2011, el haitiano Dameus Vikese fue detenido al hacerse llamar obispo y estafar a sus compatriotas al “cobrarles cuatro mil dólares a cada uno, ofreciéndoles trabajo, vivienda y estudios en Ecuador”, pero al llegar les abandonaba a su suerte”.
ACCIONAR ILÍCITO DEL COMITÉ MULTISECTORIAL
Solo días antes de la intervención del obispo en la capilla, el 13 de julio de 2018, el Obispado de Chiclayo había requerido al comité multisectorial, para que en el término de 48 horas entregue las llaves de la capilla. Asimismo, les demandaba abstenerse de continuar realizando todo acto contra la fe católica y en desobediencia al Obispo. “De no hacerlo, se procederá a denunciar ante la Fiscalía Penal su actuar ilícito, sin perjuicio de las sanciones eclesiásticas respectivas”.

Robert Prevost, con miembros de la Hermandad del Niño del Milagro. Días antes el Obispado envió cartas notariales a quienes usufructúan, hasta hoy, la capilla.
Tal advertencia está contenida en una carta notarial de siete páginas remitida a los integrantes del comité: María Ismelda López Reque, presidenta; y a José de la Rosa Ucañay, Félix Reque, Manuel Jaime Farroñay, Ítalo Chafloc Neciosup, Miguel Neciosup, José Victorino Gómez, Germán Augusto Liza, Víctor Reynaldo Liza y Santos Chancafe, así como al exsubprefecto de Eten, Gustavo Gonzales y a Oscar Liza Llaque. Sus nombres, además, figuran cédula de notificación N° 182-2018 de la investigación preventiva por la presunta inducción a los delitos: contra la tranquilidad públicas en su figura de disturbios en agravio del Estado; contra la administración pública en su modalidad de violencia y resistencia a la autoridad, figura de violencia y resistencia contra la autoridad policial; y contra el patrimonio en su figura de daño agravado en agravio de la iglesia católica, según la carpeta que abriera el fiscal Erland Paul Sánchez Díaz, quien los exhortó además a no incurrir en hechos de violencia, pasibles de sanción penal con 5 hasta 10 años de prisión.
El Obispado recordó que la Iglesia Católica en el Perú está reconocida por el Estado peruano y su organización la conforman los Obispados y las parroquias.
En razón de ello se había renovado la directiva de la Hermandad “Santa María Magdalena y Divino Niño del Milagro”; reconocida por el Obispado y la Municipalidad de Ciudad Eten. Se precisa que “las prácticas de los integrantes del comité multisectorial y personas involucradas se encuentran alterando el orden social al generar confusión en la feligresía y peregrinos del país y el extranjero, que acuden a dicha festividad religiosa, respecto de las actividades programadas, tanto por la Hermandad reconocida, como por la Parroquia”.
LA DECISIÓN DE ACTUAR
Robert Prevost, hoy Papa León XIV, siguió en su accionar evangelizador. En febrero de 2019, el obispo de Chiclayo entregó al Papa Francisco la historia del milagro eucarístico de Ciudad Eten y parte de los 20 mil testimonios de fe recibidos en el templo de Santa María Magdalena entre el 2018 y 2019, de parte de fieles y su devoción al Divino Niño del Milagro. Allí se leen relatos de los increíbles sueños de gente que vio al Niño Jesús; la sanación de familiares con enfermedades en su última fase; el indescifrable mensaje escrito en su idioma por un japonés y el depositado por un australiano en inglés; pero también el pedido de un venezolano, para que “se ayude a darle un poco de todo a mi país; especialmente paz”. La mayoría pide milagros y agradece por ello; pero muchos cuentan sus pequeñas grandes invocaciones a Jesús hecho niño y que se hicieron realidad.


En 2019 el obispo de Chiclayo llevó al Papa Francisco cerca de 20 mil testimonios de fe sobre los favores concedidos por el Niño del Milagro. (Foto Vaticano). Después, conseguiría que el Gobierno Regional de Lambayeque le diera en cesión de uso un terreno para la construcción del santuario en honor al Divino Niño.
Mientras que los del comité multisectorial continuaron usufructuando la capilla, sin rendir cuentas a la población ni a nadie, monseñor Prevost no se quedó allí. Tuvo el sueño de construir un santuario en homenaje al Divino Niño del Milagro y logró que el 2021, el Gobierno Regional de Lambayeque diera en concesión a la Diócesis de Chiclayo un terreno de 11 hectáreas en Ciudad Eten.
Hoy más que nunca, este santuario espera hacerse realidad y a cuyo sueño deberían contribuir las autoridades regionales y municipales y la propia Diócesis de Chiclayo. Por lo pronto, el gobierno central ya promulgó una Ley que declara de interés nacional el reconocimiento como ciudad eucarística a Ciudad Eten, promovida por el Grupo Milagro Eucarístico Perú 1649 y presentada en el Congreso por el parlamentario Carlos Anderson.
(ESTA CRÓNICA CONTINUARÁ)
* Periodista. Director del portal de noticias www.miraporellos.pe

Quien hoy es Papa León XIV, entrevistado en Ciudad Eten por el autor de esta nota.
LEER LAS CRÓNICAS POSTERIORES:
El Papa León XIV y su batalla por la fe en el Perú (Parte II)
El Papa León XIV y su batalla por la fe en el Perú (Parte III)
El Papa León XIV y su batalla por la fe en el Perú (Parte IV)

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