
El obispo, monseñor Robert Francis Prevost, O. S. A., dirigió una carta a los laicos, sacerdotes y religiosos de la Diócesis de Chiclayo, en la que pide evitar todas las procesiones y otras reuniones que supongan ocasión de concentración o aglomeración. La comunicación la hace precisamente con ocasión del «Mes morado».

«Me parece oportuno dirigirme a ustedes, para compartirles las preocupaciones de los pastores dela Iglesia; para invitarles a vivir el mes de octubre con mucha devoción y para manifestarles mi cercanía de padre y pastor en este tiempo difícil que estamos afrontando».
Monseñor Prevost añade que la devoción al Señor de los Milagros-de gran valor e importancia en nuestra vida- es de las más grandes y hermosas en todo el año, especialmente por las procesiones que las distintas hermandades y parroquias organizan. «Este año, por las circunstancias que todos conocemos, queremos promover la oración en familia, pidiendo la bendición del Señor de los Milagros sobre cada uno de nuestros hogares…».
El obispo reitera que este pedido se hace debido al estado de emergencia sanitaria y queriendo evitar cualquier situación que suponga un riesgo inminente para la salud. “Nuestra decisión –después de consultar al Consejo Presbiterial de la Diócesis, es que evitemos todas las procesiones y otras reuniones que supongan ocasión de concentración o aglomeración”, señala. Ello también, en correspondencia al artículo 11 del decreto supremo 116-2020-PCM.
El representante de la Iglesia Católica en esta regiónprecisa que la salud, como parte del bien común de toda sociedad, es un valor que debemos cuidar y procurar «y más aún cuando nosotros -cristianos en medio del mundo- estamos llamados a vivir la caridad fraterna».


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